Para comprender mejor
el proceso de enseñanza-aprendizaje, es preciso indagar tanto en lo que sucede
en las clases como en las fuerzas que operan en profundidad bajo las
actuaciones visibles de los docentes. Resulta importante preguntarse ¿Qué
piensan los docentes acerca de los contenidos que enseñan? ¿Cómo creen que se
deben enseñar y cómo los enseñan? ¿Cómo creen que aprenden sus estudiantes?
El énfasis en el
docente se debe a que las decisiones que él o ella toma, están relacionadas con
un sistema propio de creencias que le permite afrontar la complejidad de su
trabajo. Hasta cierto punto, el cambio o la innovación educativa significan
necesariamente, un cambio en las creencias de los docentes. Las contribuciones
más significativas en el campo de la investigación educativa están relacionadas
con las actuaciones de aula. Sin duda, una mayor comprensión del sistema de
creencias del docente contribuye significativamente a mejorar la efectividad
educativa. “Los sistemas de creencias son dinámicos en su naturaleza, sufren
cambios y re-estructuraciones, a medida que los individuos evalúan sus
creencias con sus experiencias” (Camps, 2002: 197, Crux, 1989: 39 y Fazio:
2005:64).
Existe la idea
generalizada de que las creencias de los docentes son los mejores indicadores
de las decisiones que ellos toman durante el transcurso de su vida pedagógica
cotidiana. Este énfasis en los sistemas de creencias ha sido explotado por los
investigadores en educación, al momento que intentan comprender la naturaleza
del proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula. Existe gran cantidad de
literatura que sugiere que las creencias que sostienen los docentes tienen un
impacto considerable tanto en sus percepciones como en sus juicios, los que, a
su vez, afectan su actuación en el aula (Biddle, et al., 2000). Además, estos
sistemas de creencias son una parte esencial para mejorar la formación
profesional y, por ende, la efectividad docente. Dichas creencias pueden ser
influenciadas tanto por su formación profesional como también por otros
factores tales como su cultura y sus teorías personales sobre la
enseñanza-aprendizaje del inglés.
Los
docentes que están mejor informados acerca de la naturaleza de la
enseñanza-aprendizaje son capaces de evaluar su crecimiento profesional y los
aspectos de sus actuaciones pedagógicas que necesitan cambiar. Además, cuando
la reflexión crítica se visualiza como un proceso sistemático que forma parte
de la enseñanza y el aprendizaje, ella permite que los docentes se sientan más
seguros cuando se adscriben a diferentes opciones pedagógicas y evalúan sus
efectos. El éxito o fracaso de las innovaciones educativas depende, en gran
parte, de la forma en que los diferentes actores educativos interpretan,
redefinen, filtran y dan forma a los cambios propuestos. La manera en que estos
procesos mediadores operan, depende de lo que los docentes piensan, sienten y
hacen, y de sus concepciones acerca de las diferentes dimensiones de lo
educativo.



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