El cambio, es la única constante".
Anónimo
"La virtualidad nos permite hoy
llegar a nuevos estudiantes, con nuevos gustos e intereses, y como docentes no
podemos relegarlos ante ello. La exigencia que se nos presenta es entonces, explorar las nuevas posibilidades que permite la educación asistida en red,
experiencia que desde mi vivencia ha enriquecido la manera de ver el mundo, la
cultura y la sociedad y me lleva a reflexionar sobre la gran responsabilidad
que hoy tengo ante mis alumnos en su proceso formativo y la sociedad en mi rol
de docente virtual. Óscar Hernán Velásquez
Una nueva realidad en el entorno de la
tecnología y las comunicaciones, con un avance significativo en la multimedialidad, los equipos y software, tecnologías inalámbricas,
redes de banda ancha y demás, hace que los miembros de una sociedad, utilicen
nuevas formas de aprendizaje, donde el rol como estudiante cambia, al igual que
su entorno.
El mismo rol tradicional del docente es
superado por nuevas exigencias en cuanto a esquemas formativos, situación que
preocupa a más docentes, que ven como los nuevos retos y requerimientos de una
nueva sociedad, exigen nuevas capacidades y conocimientos por parte de los
profesores o de quien haga su parte en el aula de clase. La situación actual es
dinámica y variada. Es común encontrar una tendencia marcada por parte de las
universidades, buscando innovar en sus modelos pedagógicos y la mejor manera
para lograrlo es ofertando programas con el apoyo de las nuevas tecnologías de
la información y las comunicaciones, los cuales han tenido en los últimos 15
años un auge creciente, geométrico y constante. Tal situación lleva a los
directivos de las instituciones de educación superior a romper mitos y esquemas
anquilosados por siglos de estancamiento en la manera de seguir una clase y
obviamente conlleva al planteamiento de algunas de las siguientes inquietudes:
¿están preparados los docentes universitarios para afrontar el reto?, ¿cómo
responderán los estudiantes a nuevos modelos pedagógicos?, ¿está en capacidad
el docente para aceptar un nuevo esquema, donde su rol protagónico cambia, por
el papel estelar del alumno?; ¿se está preparado tecnológicamente para afrontar
esta nueva realidad?, son éstos algunos de las cuestionamientos que más aquejan
al cuerpo directivo y docente de una institución de educación superior y que
impiden en gran medida dar el salto que se requiere para afrontar el reto de la
virtualidad e incorporarlo como mediador del proceso enseñanza aprendizaje.
Los profesores ante esta nueva realidad,
deben ser capaces de acomodarse a constantes cambios, la gran mayoría de ellos
con un gran impacto a nivel personal como laboral. El rol del docente
necesariamente cambia ante esta nueva realidad, ya el papel del profesor que
enseña, es cambiado por el papel de un profesor que facilita el aprendizaje del
alumno, y este reto que plantean estas nuevas metodologías de aprendizaje,
exigen por parte del docente un conjunto de competencias y habilidades
necesarias para afrontar el fuerte cambio de escenario en el que se desarrollan
los nuevos procesos formativos apoyados en las tics.
Aspecto fundamental, y es aquí donde se
requiere de un esfuerzo mayor. Si el docente logra entender su rol, comprender
los recursos que tiene a mano, la manera de utilizar las herramientas de
información, la forma de evaluar, el papel que cada uno de los miembros de la
comunidad académica desempeña en este modelo de formación, seguramente el
desarrollo de los cursos será altamente satisfactorio.
El docente virtual debe motivar constantemente a la búsqueda de fuentes
y recursos de información diferentes a los suministrados por los él o los
materiales de educación asistida en red, evitando que el estudiante sólo acceda
a una visión del pensamiento y que pueda desarrollar como tal, una capacidad
para pensar un problema desde distintas perspectivas y así buscar entre varias
alternativas, la mejor posible, comprometiendo al alumno en su propio proceso
de aprendizaje.
Se Deben evaluar destrezas, habilidades,
aplicación de conocimientos, capacidad para solucionar problemas, toma de
decisiones, capacidad de trabajo en equipo y proyección de valores. En una
palabra, todas las actividades que hicieron parte del proceso. A su vez es importante que en una vez se finalice el proceso formativo,
se analicen los resultados académicos de cada uno de los núcleos o asignaturas
impartidas, como indicadores objetivos de la eficacia de la acción docente, y
permiten generar estadísticas consolidadas que servirán como referentes de
comparación con otros núcleos ofrecidos en el mismo periodo académico y con el
mismo núcleo dictado en periodos anteriores.
Para concluir Es indudable la importancia que cobra el
nuevo docente virtual en la educación del futuro, lo cual hace necesario un
cambio de mentalidad desde los diferentes niveles de la sociedad. Tanto los
empresarios, los directivos universitarios, el gobierno, como los docentes,
deben ser conscientes de los cambios que exigen los estudiantes de hoy. La
virtualidad se convirtió entonces en una nueva manera de vivir y compartir
experiencias, y el uso masificado de Internet y el cambio en la dinámica de
vida urbana y rural, hacen que la afluencia y necesidad de esta modalidad de
estudio, cada vez sea mayor.
Los docentes en su gran mayoría,
necesitan cambiar su actitud y disposición para afrontar este nuevo reto, pues
es difícil tener éxito con una propuesta formativa virtual, si los directivos y
profesores no están convencidos de la calidad y efectividad de estas
modalidades mediatizadas por la virtualidad.
El comercio y la cultura cada vez se
amplían y confunden con mayor celeridad, razón por la cual, presionan al
sistema educativo a modernizarse para poder responder al cierre de brechas
sociales, culturales y económicas.







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