jueves, 23 de junio de 2016

ROL DEL DOCENTE



Para comprender mejor el proceso de enseñanza-aprendizaje, es preciso indagar tanto en lo que sucede en las clases como en las fuerzas que operan en profundidad bajo las actuaciones visibles de los docentes. Resulta importante preguntarse ¿Qué piensan los docentes acerca de los contenidos que enseñan? ¿Cómo creen que se deben enseñar y cómo los enseñan? ¿Cómo creen que aprenden sus estudiantes?
El énfasis en el docente se debe a que las decisiones que él o ella toma, están relacionadas con un sistema propio de creencias que le permite afrontar la complejidad de su trabajo. Hasta cierto punto, el cambio o la innovación educativa significan necesariamente, un cambio en las creencias de los docentes. Las contribuciones más significativas en el campo de la investigación educativa están relacionadas con las actuaciones de aula. Sin duda, una mayor comprensión del sistema de creencias del docente contribuye significativamente a mejorar la efectividad educativa. “Los sistemas de creencias son dinámicos en su naturaleza, sufren cambios y re-estructuraciones, a medida que los individuos evalúan sus creencias con sus experiencias” (Camps, 2002: 197, Crux, 1989: 39 y Fazio: 2005:64).
Existe la idea generalizada de que las creencias de los docentes son los mejores indicadores de las decisiones que ellos toman durante el transcurso de su vida pedagógica cotidiana. Este énfasis en los sistemas de creencias ha sido explotado por los investigadores en educación, al momento que intentan comprender la naturaleza del proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula. Existe gran cantidad de literatura que sugiere que las creencias que sostienen los docentes tienen un impacto considerable tanto en sus percepciones como en sus juicios, los que, a su vez, afectan su actuación en el aula (Biddle, et al., 2000). Además, estos sistemas de creencias son una parte esencial para mejorar la formación profesional y, por ende, la efectividad docente. Dichas creencias pueden ser influenciadas tanto por su formación profesional como también por otros factores tales como su cultura y sus teorías personales sobre la enseñanza-aprendizaje del inglés.
Los docentes que están mejor informados acerca de la naturaleza de la enseñanza-aprendizaje son capaces de evaluar su crecimiento profesional y los aspectos de sus actuaciones pedagógicas que necesitan cambiar. Además, cuando la reflexión crítica se visualiza como un proceso sistemático que forma parte de la enseñanza y el aprendizaje, ella permite que los docentes se sientan más seguros cuando se adscriben a diferentes opciones pedagógicas y evalúan sus efectos. El éxito o fracaso de las innovaciones educativas depende, en gran parte, de la forma en que los diferentes actores educativos interpretan, redefinen, filtran y dan forma a los cambios propuestos. La manera en que estos procesos mediadores operan, depende de lo que los docentes piensan, sienten y hacen, y de sus concepciones acerca de las diferentes dimensiones de lo educativo.



la identidad de la educacion

LA IDENTIDAD EDUCATIVA

El cambio, es la única constante". Anónimo
"La virtualidad nos permite hoy llegar a nuevos estudiantes, con nuevos gustos e intereses, y como docentes no podemos relegarlos ante ello. La exigencia que se nos presenta es entonces, explorar las nuevas posibilidades que permite la educación asistida en red, experiencia que desde mi vivencia ha enriquecido la manera de ver el mundo, la cultura y la sociedad y me lleva a reflexionar sobre la gran responsabilidad que hoy tengo ante mis alumnos en su proceso formativo y la sociedad en mi rol de docente virtual. Óscar Hernán Velásquez
Una nueva realidad en el entorno de la tecnología y las comunicaciones, con un avance significativo en  la multimedialidad, los equipos y software, tecnologías inalámbricas, redes de banda ancha y demás, hace que los miembros de una sociedad, utilicen nuevas formas de aprendizaje, donde el rol como estudiante cambia, al igual que su entorno.

El mismo rol tradicional del docente es superado por nuevas exigencias en cuanto a esquemas formativos, situación que preocupa a más docentes, que ven como los nuevos retos y requerimientos de una nueva sociedad, exigen nuevas capacidades y conocimientos por parte de los profesores o de quien haga su parte en el aula de clase. La situación actual es dinámica y variada. Es común encontrar una tendencia marcada por parte de las universidades, buscando innovar en sus modelos pedagógicos y la mejor manera para lograrlo es ofertando programas con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, los cuales han tenido en los últimos 15 años un auge creciente, geométrico y constante. Tal situación lleva a los directivos de las instituciones de educación superior a romper mitos y esquemas anquilosados por siglos de estancamiento en la manera de seguir una clase y obviamente conlleva al planteamiento de algunas de las siguientes inquietudes: ¿están preparados los docentes universitarios para afrontar el reto?, ¿cómo responderán los estudiantes a nuevos modelos pedagógicos?, ¿está en capacidad el docente para aceptar un nuevo esquema, donde su rol protagónico cambia, por el papel estelar del alumno?; ¿se está preparado tecnológicamente para afrontar esta nueva realidad?, son éstos algunos de las cuestionamientos que más aquejan al cuerpo directivo y docente de una institución de educación superior y que impiden en gran medida dar el salto que se requiere para afrontar el reto de la virtualidad e incorporarlo como mediador del proceso enseñanza aprendizaje.
Los profesores ante esta nueva realidad, deben ser capaces de acomodarse a constantes cambios, la gran mayoría de ellos con un gran impacto a nivel personal como laboral. El rol del docente necesariamente cambia ante esta nueva realidad, ya el papel del profesor que enseña, es cambiado por el papel de un profesor que facilita el aprendizaje del alumno, y este reto que plantean estas nuevas metodologías de aprendizaje, exigen por parte del docente un conjunto de competencias y habilidades necesarias para afrontar el fuerte cambio de escenario en el que se desarrollan los nuevos procesos formativos apoyados en las tics.

Aspecto fundamental, y es aquí donde se requiere de un esfuerzo mayor. Si el docente logra entender su rol, comprender los recursos que tiene a mano, la manera de utilizar las herramientas de información, la forma de evaluar, el papel que cada uno de los miembros de la comunidad académica desempeña en este modelo de formación, seguramente el desarrollo de los cursos será altamente satisfactorio.



El docente virtual debe motivar constantemente a la búsqueda de fuentes y recursos de información diferentes a los suministrados por los él o los materiales de educación asistida en red, evitando que el estudiante sólo acceda a una visión del pensamiento y que pueda desarrollar como tal, una capacidad para pensar un problema desde distintas perspectivas y así buscar entre varias alternativas, la mejor posible, comprometiendo al alumno en su propio proceso de aprendizaje.


Se Deben evaluar destrezas, habilidades, aplicación de conocimientos, capacidad para solucionar problemas, toma de decisiones, capacidad de trabajo en equipo y proyección de valores. En una palabra, todas las actividades que hicieron parte del proceso. A su vez es importante que en una vez se finalice el proceso formativo, se analicen los resultados académicos de cada uno de los núcleos o asignaturas impartidas, como indicadores objetivos de la eficacia de la acción docente, y permiten generar estadísticas consolidadas que servirán como referentes de comparación con otros núcleos ofrecidos en el mismo periodo académico y con el mismo núcleo dictado en periodos anteriores.







Para concluir Es indudable la importancia que cobra el nuevo docente virtual en la educación del futuro, lo cual hace necesario un cambio de mentalidad desde los diferentes niveles de la sociedad. Tanto los empresarios, los directivos universitarios, el gobierno, como los docentes, deben ser conscientes de los cambios que exigen los estudiantes de hoy. La virtualidad se convirtió entonces en una nueva manera de vivir y compartir experiencias, y el uso masificado de Internet y el cambio en la dinámica de vida urbana y rural, hacen que la afluencia y necesidad de esta modalidad de estudio, cada vez sea mayor.

Los docentes en su gran mayoría, necesitan cambiar su actitud y disposición para afrontar este nuevo reto, pues es difícil tener éxito con una propuesta formativa virtual, si los directivos y profesores no están convencidos de la calidad y efectividad de estas modalidades mediatizadas por la virtualidad.
El comercio y la cultura cada vez se amplían y confunden con mayor celeridad, razón por la cual, presionan al sistema educativo a modernizarse para poder responder al cierre de brechas sociales, culturales y económicas.

LA IDENTIDAD EDUCATIVA